lunes, 3 de febrero de 2014

Aprender, desaprender y volver a aprender, en las certificaciones


  • Luis Hernández M.
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Mi archivo personal es  un caos. Buscando algunos documentos para integrarlos al archivo de mi escuela encuentro mi primer cédula profesional. -Aquí está, en medio de decenas de reconocimientos, constancias, oficios de comisión, constancias de asesoría de tesis, sinodal de exámenes profesionales, oficios de comisión de "Observación de la Práctica Docente", de cursos y talleres sin fin-  ahora, solo debo presentar aquellos documentos de los cursos recibidos y expedidos en los últimos cinco años-.
Ahora solo debo escoger aquellas constancias y reconocimientos con vigencia en los últimos cinco años, tal como lo solicita "El Colegiado de "Certificación" de Escuelas de Educación Media Superior". -Nadie nos explica si se trata de un organismo público o privado. ¿Desde cuándo se invirtieron los papeles? ¿Desde cuando las empresas privadaspasaron a certifica a las instituciones públicas?
Dicen los integrantes del "Colegiado" que solo valen y tienen vigencia los cursos de los últimos cinco años -dicen los que saben que se trata de un "discurso postmoderno"; del "aprender, desaprender y volver a aprender". ¿Y mis compañeros maestros que aprendieron lenguas extranjeras en Norte América; en Estados Unidos y Canadá o en Europa hace más de cinco años? ¿Son conocimientos obsoletos?
No hay "aprender, desaprender y volver aprender", -como se preconiza en la cultura pedagógica de los desechables- solo hay aprendizajes de vida, que conforman nuestra cultura general, "nuestra tránsdisciplinariedad".
¿Ahora, viendo tantos papeles con sellos y firmas al calce, tantos documentos de certificación institucional; ahora me dicen que solo son vigentes los de los últimos cinco años. -Y un maestro, un hombre con sesenta años de vida -los cumplo el próximo 1 de marzo- ; con 40 años de experiencia docente, aprendiendo en las aulas, en el intercambio con mis semejantes, con mis compañeros y alumnos, con los padresde mis alumnos, en la lectura de libros y revistas especializadas; dígame ¿Cómo le hago para desaprender tantas cosas de la vida?
Seguramente que los principales interesados en que "desaprenda", son mis directivos, jóvenes ambiciosos que a pesar de los cursos de maestrías y posgrados no logran articular un debate en los Consejos Escolares y sin rubor, te mandan a callar, con el rostro descompuesto por la contradicción.
En pocas palabras para los que dicen defender los aprendizajes por "competencias". ¿Cuándo solicitarán las certificaciones de los aprendizajes "desaprendidos"? -Algún día de estos, tal vez, más temprano que tarde.
Mientras esto ocurre, la Secretaría de Educación Pública busca que los maestros más viejos renuncien o se jubilen, pues son una amenaza para los jóvenes que aspiran a alcanzar las estrellas con las manos. En este proceso, los burócratas de Educación Pública, con sus reformas estructurales esperan jubilar o hacer renunciar a más del 35 por ciento del magisterio nacional a partir del 1 de marzo -un dato al calce: en el estado de Puebla, el promedio de jubilaciones de profesores de Educación Media Superior por año era de sesenta; en lo que llevamos de este año, hay cerca de mil solicitudes.
¿Y los maestros que trabajan sin haberse titulado? ¿Y los que deben materias de hace treinta años? ¿Y los que compraron las plazas a los funcionarios y líderes sindicales? Aprender, desaprender y volver a aprender, un discurso maniqueo de principios del siglo XXI. (2-02-2014).
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